sábado, 17 de mayo de 2014

Lectura critica

Lectura critica

El Pensamiento crítico es "la cuidadosa, deliberada determinación de lo que debemos aceptar, rechazar, o suspender sobre el tema, y el grado de confianza con el cual aceptamos o rechazamosor."
de Critical Thinking por Moore and Parker.
Estrategias para una Lectura Crítica

Pregúntese Usted mismo lo siguiente:

  • "¿Cual es el problema?"
  • "¿A qué conclusión llega el autor sobre el problema?"
  • "¿Cuales son las razones para que el autor piense as?"
    Esté alerta a un mal razonamiento (Por ej.piedad, miedo, mal uso de estadísticas etc.) que pueden engañarlo.
  • ¿Usó el autor hechos o opiniones?
    Los hechos pueden ser probados.
    Las opiniones no pueden ser probadas y puede que sean o no sean basadas en un buen razonamiento.
  • ¿Usó el autor palabras neutras o emocionales?
    Los lectores críticos miran más allá del lenguaje para ver si las razones son claras.

Características de los Pensadores Críticos

  • Son honestos con ellos mismos
  • Resisten la manipulación
  • Sobrellevan la confusión
  • Preguntan
  • Basan sus juicios en evidencias
  • Buscan conexiones entre temas

SI NO ES AQUÍ ..EN LA ESCUELA ... DONDE?

¿DONDE NACE EL FORO DE LA LENGUA ?
¿SI NO ES AQUÍ …DONDE?

«LA ESCUELA EL ESCENARIO IDEAL,  PARA SER MEJORES SERES HUMANOS».

FORO INTER INSTITUCIONAL DE LA LENGUA

!SI NO ES EN LA ESCUELA!
¿EN DÓNDE?
TIEMPO PROPICIO

PARA LA POESÍA…

DISCURSO INSTALACIÓN FORO 2014

Alrededor De La Escuela Y Del Área Surgen Muchos Interrogantes... Si Estamos Siendo La Respuesta Que Estos Jóvenes Necesitan... El Foro, La Jornada Como Tal, Tiene Como Propósito Reflexionar, Aprehender, Intercambiar, Y Sobre Todo Crecer Como Mejores Seres Humano.
Son Muchos Los Años Que Tenemos Liderando Esta Iniciativa…que En Estos Momentos Recuerda A Nuestro Nobel De Literatura,.. Buscando, Indagando Sobre Todo Su Legado  Encontré Esta Opinión Sobre La Escuela: Aprehender es recordar. Esto quiere decir que cuando un niño llega a la escuela, puede ir ya predispuesto por la naturaleza para algún   oficio, aunque todavía no lo sepa. Y tal vez no lo sepa nunca, pero su destino puede ser mejor si alguien lo ayuda a descubrirlo. No para forzarlo en ningún sentido, sino para crearle condiciones favorables y alentarlo a gozar sin temores de su juguete preferido. Creo, con una seriedad absoluta, que hacer siempre lo que a uno le gusta, y sólo eso, es la fórmula magistral para una vida larga y feliz. Una educación desde la cuna hasta la tumba, inconforme y reflexiva, que nos inspire un nuevo modo de pensar y nos incite a descubrir quiénes somos en una sociedad que se quiera más a sí misma.
Una educación […] que integre las ciencias y las artes a la canasta familiar, de acuerdo con los designios de un gran poeta de nuestro tiempo que pidió no seguir amándolas por separado como a dos hermanas enemigas. García Márquez,  anota que estos son TIEMPOS PROPICIOS para pensar que “las condiciones están dadas como nunca para el cambio social a través de la educación, y que la educación será su órgano maestro”. 
A Partir De Este imaginario Sobre Lo Que Debe Ser La Escuela Y Sobre Todo Lo Que Debe Hacer.. ...Nuestro Foro De La Lengua Trata De Despertar Otro Tipo De Aprehendizajes …Temáticas Como El “ Líder Nace O Se Hace(2013), Quien Tiene El Control  La Escuela O Los Medios De Comunicación (2012),
Ortografía Sí O No…2011), La Comunicación  2010, El Bilingüismo Sí O No 2010, Y Nuestro Foro “Recorramos Las Calles De Macondo... Un Mundo De Realidad Para Soñar. Llevamos A Toda La Comunidad A Generar Un Debate Sobre Temáticas De Actualidad, Con Todo El Engranaje De Un Evento De Grandes Dimensiones… Queremos Que Nuestros Jóvenes Encuentren En La Escuela Las Respuestas Más Acertadas  Para Hacer La Vida...
Este Año Comenzamos A Buscar El Tema  A Partir Del Poema De Vicente Huidobro  Arte Poética (Ver)
Con Estas Inquietudes Llegamos A Este Tema “ Tiempo Propicio Para La Poesía…Una Forma Literaria Olvidada? ¿ En Decadencia ¿ O Más Fortalecida Que Nunca …Difícil De Hacer En Nuestros Tiempos.?.’ Preguntas Que Trataremos De Resolver A Partir De Las Exposiciones Y De Las Intervenciones  ,  Y Sobre Todo Del Disfrute Y El Goce De Un Recital De Poesía Donde Soñaremos Y Daremos Vida A Nuestros Sentimientos Para Decirle Al Más Grande  De Todos Los Tiempos Tú Realismo Mágico .. Tu Lluvia De Mariposas Amarillas Seguirán Por Todas Las Generaciones… Porque Escribir En Prosa O En Verso, Plasmar Sentimientos O Sencillamente Reescribir El Mundo Vivido,  Nos Ayudara A Ser Mejores Humanos... Y Podremos Soñar Con El País Que Queremos…Impregnando A Nuestro Jóvenes De Ganas De Transformar Sus Vidas Y La De Su Entorno...No Sé Si Es Tiempo Propicio Para La Poesía... Lo Que Si Se Es Que Es Tiempo Para Humanizarnos A Través De La Literatura…
Por Siempre... Desde Este Foro Te Decimos Tu Realismo Mágico... Nos Acompañara Para Seguir Construyendo  La Escuela Que Queremos…
Gracias.


¿Cómo escribir después de Gabriel García Marquéz?

¿Qué tenía la realidad de García Márquez que lo llevó a construir un Realismo mágico?


Tenía dos mundos: el mundo que estaba en su futuro, el mundo de los poderosos, de los bien educados, los "realistas", el mundo globalizado que él se propuso conquistar; y su propio mundo, el mundo de su presente que pronto se convertiría en pasado, el de los pobres y periferales, los habitantes de los miles de pequeños pueblos en todo el llamado Tercer Mundo, los cataqueros y los macondianos, hombres, mujeres y niños, los que le enseñaron la sabiduría, el sentido común y la intuición mágica que no se encontraba en los libros. Esos dos mundos se encuentran, se contradicen, se chocan y se fusionan en sus obras, sobre todo en Cien años de soledad".

¿Cómo escribir después de Gabriel Garcia Marquez? 

Esta es una pregunta que se le hizo a todo escritor colombiano después de la publicación de Cien años de soledad, en 1967. En ese momento la estatura literaria que alcanzó el autor de Aracataca parecía opacar cualquier otro esfuerzo literario, por lo menos dentro de las fronteras colombianas. Muchos escritores que comenzaban su tareas en aquel entonces quizá se sintieron un poco coartados por la presencia tutelar del fabulador de Macondo. En cambio, para los escritores, como yo, que comenzamos a escribir cuando ya la obra de García Márquez estaba bien establecida, su presencia no sólo fue un estímulo sino también un alivio.
Por aquel entonces, hablo de comienzos de la década de 1970, todavía se debatía mucho acerca de la diferencia entre una literatura rural y otra urbana. Se consideraba que al ser Colombia un país mayoritariamente rural (más bien provinciano, diría yo) esta debía ser la literatura posible; pero justamente García Márquez acababa de torcerle el pescuezo a la literatura rural considerada como un rezago provincial. O sea, nos quitó el peso de escribir sobre mundos que no nos pertenecían.
Los escritores de mi generación entendieron que había que comenzar a escribir sobre el mundo que realmente conocíamos, es decir, sobre nuestro barrio. Eso, por demás, era lo que había hecho García Márquez al construir su imaginario de Macondo, que no era más que el mundo de su natal Aracataca y Sucre, el municipio donde creció. Ese mundo pueblerino de la costa Caribe colombiana que era, de hecho, el barrio de García Márquez.
Él mismo después de lograr alturas míticas con Macondo, decidió volver a escribir, despojándolos de la máscara, sobre los lugares que dieron origen a su aldea imaginaria, Sucre en Crónica de una muerte anunciada, Cartagena en El amor de los tiempos del cólera e incluso escribió sobre los paisajes y sus experiencias vividas en otras latitudes, en Doce cuentos peregrinos, que incluyeron cuentos en Europa, México y Colombia.
Hoy podemos mirar la benéfica influencia de su obra en todos los escritores posteriores a él. García Márquez, ya no es un peso pesado difícil de llevar (en mi caso nunca lo fue), sino más bien una suerte. Si Jairo Aníbal Niño decía que todos los escritores deberiamos considerarnos colegas de Homero, también deberíamos sentir que gracias a García Márquez esta aproximación al legendario literato griego es más real.
García Márquez nunca fue un peso para otros escritores, fue más bien un salvavidas para la literatura que hizo flotar el deseo de contar, de narrar historias, que favoreció la existencia de nuevos narradores. Por eso y sólo por eso, ya podríamos considerarnos felices por haberlo tenido durante el breve lapso de ochenta y siete años caminando sobre la tierra.
Claro que sería mucho más perfecto si hubieran sido cien años.

fuente:robertorubianovargas.blogspot.com

viernes, 18 de abril de 2014

LA POESÍA DE GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ.

“García Márquez nunca ha buscado otra cosa en su obra que evocar los espíritus esquivos de la poesía pues su prosa está impregnada de lírica “

LA POESÍA DE GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ


 Entre nostalgias de la casa grande de Aracataca, alegrías y timideces multicolores, vividas o soñadas en las nacientes aventuras preadolescentes en Barranquilla y las conventuales y monótonas vigilias en Zipaquirá y Bogotá, nacen y crecen los primeros poemas de amor, reflexión y soledad, salidos de la pluma febril de..
 Gabriel García Márquez.
  
De manera que esta circunstancia, sumada a un especial temperamento de niño observador e imaginativo y a la influyente personalidad de su abuelo el coronel Nicolás Ricardo Márquez y a la prodigiosa agudeza mental, supersticiosa y mística, de Tranquilina Iguarán Cotes, su abuela, determinaron sin lugar a dudas la adhesión espiritual y vitalicia hacia lo que Gabriel García Márquez denominaría más adelante como “los espíritus esquivos de la poesía”.

 En 1940, cuando el futuro autor de Cien años de soledad acababa de cumplir sus 13 años y cursaba el primer año de secundaria en el Colegio San José de Barranquilla, regentado por los padres jesuitas, dio a conocer unas tímidas muestras de su enorme capacidad para versificar, cuando le improvisaba a cada uno de sus condiscípulos lo mismo que a sus profesores, cuartetas festivas y versos satíricos, sin que hubiera en alguno de ellos ningún asomo de gracia lírica.

“El padre Luis Posada —recuerda Gabo en sus memorias—, capturó uno, lo leyó con ceño adusto y me soltó la reprimenda de rigor, pero se lo guardó en el bolsillo. El padre Arturo Mejía me citó entonces en su oficina para proponerme que las sátiras decomisadas se publicaran en la revista Juventud, órgano oficial de los alumnos del colegio. Mi reacción inmediata fue un retortijón de sorpresa, vergüenza y felicidad, que resolví con un rechazo nada convincente: —Son bobadas mías. El padre Mejía tomó nota de la respuesta y publicó los versos con ese título —“Bobadas mías”— y con la firma de Gabito, en el número siguiente de la revista y con la autorización de las víctimas”…

Por ese tiempo, Gabo tenía el vicio de leer todo lo que cayera en sus manos y se aprendió de memoria decenas de romances del repertorio popular y los más hermosos poemas del Siglo de Oro español. También, el súbito aliento embrujador de los Veinte poemas de amor de Pablo Neruda sedujo al joven Gabo hasta el punto de aprenderse de memoria y recitar no pocas veces al día el famoso “Poema veinte”, lo cual ocasionaba la cólera de algún jesuita.

Una breve muestra de lo que escribía Gabito en esa época es el poema titulado “La muerte de la rosa”:
* * *
Durante su adolescencia, Gabriel García Márquez no mostró interés literario distinto de la poesía. 
En septiembre de 1943 le llegaron a Zipaquirá los ecos de la controversial visita a Colombia de Pablo Neruda y de la violenta polémica que lo enfrentó el líder conservador Laureano Gómez. Tres décadas más tarde el poeta chileno declararía que la novela estelar de García Márquez era el Quijote de América y pediría para él el Premio Nobel de Literatura. Cuando este deseo se hizo realidad Gabo en su discurso de recepción le rendiría homenaje, llamándolo “Pablo Neruda el grande, el más grande, en cuyos versos destilan su tristeza milenaria, nuestros mejores sueños sin salida”.

Ya por entonces Gabito imitaba a Eduardo Carranza en las prosas líricas que, a la manera de Gabo ensayó escribir un texto en cuartetos eneasílabos, titulado “Poema desde un caracol”: 
Gabo no cabía de la dicha a sus 17 años pensando en que sería un poeta y nada más que un poeta. Luego de graduarse de bachiller con honores.
 Ya en la universidad Nacional empieza a publicar sus poemas En La Razón, en una columna bautizada “Poetas Universitarios” apareció firmado por Gabriel García Márquez un poema titulado “Geografía celeste” con el ante título de “Elegía a la Marisela”, que dice así:


Gabo parecía querer contarnos un cuento en cada poema o versificación. Reiteraba, sin saberlo, que cada buen poema no era otra cosa que el teatro de una acción. Y así, hasta que por propia confesión, se sintió cegado por el rayo de sol de La metamorfosis de Kafka, en un insólito camino hacia el Damasco narrativo, Gabo se convenció a sí mismo que la avenida ancha de su destino literario no estaba en la poesía propiamente dicha como género a cultivar sino en la novela y el cuento (el cuento, por lo pronto), en tanto que aquella era tan sólo un preludio prodigioso y fosforescente, un ejercicio de disciplina impostergable, un riguroso sistema de elaboración de estructuras literarias para obras superiores aún no soñadas.

Sin embargo, con esa sorda y peligrosa terquedad de quien no es nadie pero quiere serlo todo, Gabo continuó escribiendo poemas y sonetos de medidas perfectas y publicándolos en las páginas de sus buenos amigos, unas veces con el seudónimo de “Javier Garcés” y otras con su nombre verdadero.
A mediados de 1945 publicó con seudónimo el soneto “Tercera ausencia del amor”:


“Es difícil imaginar, escribe Gabo en sus memorias, hasta qué punto se vivía entonces a la sombra de la poesía. Era una pasión frenética, otro modo de ser, una bola de candela que andaba de su cuenta por todas partes. Abríamos el periódico, aún en la sección económica o en la página judicial, o leíamos el asiento del café en el fondo de la taza, y allí estaba esperándonos la poesía para hacerse cargo de nuestros sueños”.

Y como Bogotá no era solamente la capital dela República y la sede del gobierno, sino sobre todo la ciudad donde vivían los poetas, no sólo creía Gabo en la poesía y se moría por ella, sino que sabía con certeza que, como lo escribió Luis Cardoza y Aragón, “era la única prueba concreta de la existencia del hombre”.

Un soneto bautizado “Sin título” —junto con el “Soneto matinal a una colegiala ingrávida”—, son los últimos poemas que Gabriel García Márquez publicó en los diarios capitalinos y en cualquier otro periódico de la Tierra, antes de que apareciera “La tercera resignación”, su primer texto narrativo, hace exactamente 60 años en el suplemento Fin de semana de El Espectador.
Hoy, cuando el orbe entero está llorando su partida a los  87 años del nacimiento del genial fabulista de Macondo,  queremos reconocer en su narrativa magistral, el duende inequívoco de la lírica, las deslumbrantes y arrobadoras gotas de luz con que suele constelar su prosa prodigiosa, y corroborar así que la presencia de la poesía en la novela, el cuento y el periodismo de Gabriel García Márquez no es solamente la prueba concreta de la magnificencia de su parábola vital, sino que es la única artífice de una obra que desde siempre nos ha pertenecido a todos y que se cristaliza en la memoria de los tiempos “más allá del aire donde se terminan las cuatro de la tarde hasta donde no pueden alcanzarla ni los más altos pájaros de la memoria”.
 Desde este foro te rendimos un sentido homenaje.

Por siempre.